
El futuro es incierto para ellos: son desertores de las escuelas, están decepcionados de los sueldos y prefieren no trabajar.
Saben que difícilmente podrán tener acceso a una casa propia, a un coche, al seguro social o la posibilidad de realizar un viaje al extranjero.
Son parte de una generación de mexicanos sin sueños envuelta en la pesadilla de la crisis económica.
Ni estudian, ni trabajan. A estos jóvenes se les conoce ya como “los NiNi”.
Según cifras del Instituto Mexicano de la Juventud en la actualidad existen siete millones de jóvenes bajo esa condición y, lo peor es que la cifra va en aumento.
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